[AVENTURA APÓCRIFA DEL LAZARILLO DE TORMES]
Las mujeres me
llevaron con el Fraile de la Merced, un hombre alto como una jirafa y con ojos
celestes como el cielo. Caminaba más que todo el convento junto y me regaló mi
primer par de zapatos, el cual rompí de tanto que debía caminar.
Pero al poco tiempo me
fui dando cuenta de que no era lo que aparentaba, pues él utilizaba su vocación
para robar cosas de las casas a las que entraba para “dar la palabra del
señor”, me dijo que cada persona se lo merecía como castigo por sus pecados y
que todo lo robado iba a parar a la iglesia, cuando no era así.
Me empecé a incomodar
aún más cuando quería que lo ayude a robar.
Una vez entramos a una
casa, me pidió que agarre un par de copas mientras el hablaba con la dueña de
casa, cuando de pronto llega el marido y me ve robándole, el Fraile le golpeó
por la espalda tumbándolo, me agarró fuerte del brazo y escapamos corriendo de
la casa. El me empezó a reprochar por no haber robado las copas, me dio un golpecito
en la cabeza y me dijo que el señor me iba a castigar por haberle fallado,
entonces decidí abandonarlo por la noche pero antes de irme fui a la casa de la
señora a la que le quise robar las copas y le dije donde estaba el Fraile. Vi
que el marido fue a buscarlo y yo tomé otro camino diferente al de él, quien ha
de saber lo que le habrá hecho al caradura ese.
Después de eso fui a
parar con un buldero que engañaba a la gente, era gordo como una morsa y sucio
como un cerdo. Un día, una mujer pasó caminando frente a nosotros y el trató de
engañarla como a las demás personas, pero la mujer
sabía que solo se trataba de un estafador, entonces hizo un gesto de asco y le
dijo que era un vago patético antes de irse. Cuando se fue el amo le gritó que
dios la iba a castigar.
A la noche el buldero
me llevó a la casa de la chica y me dijo que le iba a prender fuego, entonces encendió
una antorcha que tenía guardada y se empezó a acercar a la casa.
Lancé un fuerte grito para poder despertar a la chica, entonces el buldero me salió a correr con la antorcha hasta que se tropezó, dándome tiempo suficiente para escapar.
Lancé un fuerte grito para poder despertar a la chica, entonces el buldero me salió a correr con la antorcha hasta que se tropezó, dándome tiempo suficiente para escapar.
A lo lejos vi como el
marido de la muchacha salió de la casa con un machete, entonces decidí irme ya
que no necesitaba quedarme para saber que es lo que iba a pasar con el buldero.
El siguiente amo que
tuve fue un pintor, tenia una mirada tan fría y tenebrosa que pensé que
podía ver a través de mí.
Todo iba bien hasta
que cierto día una hermosa mujer con cabellos de oro le pidió que le hiciera un
retrato. El pintor quedó en silencio como por unos 5 segundos, apreciando la
belleza de la joven, luego le dijo que iba a ir a su casa pintarle el retrato. La mujer le dijo que
sí y a la tarde fuimos a su casa. El pintor me dijo que me quede afuera y que
no entre.
Pasé un rato mirando
el cielo hasta que escuché que se cayó una silla y que la mujer tiró un grito
por la mitad, asi que entré para ver qué pasó y el pintor la estaba atajando
con una mano y le desprendía el vestido con la otra, entonces le quise tumbar
pero me vio y me pateó, venía para pegarme pero la mujer le pego con una sartén
por la nuca desde atrás y este se desmayó, después la mujer llamó a los
guardias y yo me fui corriendo del lugar.
AUTOR: Marcelo Maldonado
Instituto Privado General San Martín
5° II - C.O.S.
Formosa, 2015
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