lunes, 17 de agosto de 2015

Nuevas andanzas de Lázaro

[AVENTURA APÓCRIFA DEL LAZARILLO DE TORMES]


Las mujeres me llevaron con el Fraile de la Merced, un hombre alto como una jirafa y con ojos celestes como el cielo. Caminaba más que todo el convento junto y me regaló mi primer par de zapatos, el cual rompí de tanto que debía caminar.
Pero al poco tiempo me fui dando cuenta de que no era lo que aparentaba, pues él utilizaba su vocación para robar cosas de las casas a las que entraba para “dar la palabra del señor”, me dijo que cada persona se lo merecía como castigo por sus pecados y que todo lo robado iba a parar a la iglesia, cuando no era así.
Me empecé a incomodar aún más cuando quería que lo ayude a robar.
Una vez entramos a una casa, me pidió que agarre un par de copas mientras el hablaba con la dueña de casa, cuando de pronto llega el marido y me ve robándole, el Fraile le golpeó por la espalda tumbándolo, me agarró fuerte del brazo y escapamos corriendo de la casa. El me empezó a reprochar por no haber robado las copas, me dio un golpecito en la cabeza y me dijo que el señor me iba a castigar por haberle fallado, entonces decidí abandonarlo por la noche pero antes de irme fui a la casa de la señora a la que le quise robar las copas y le dije donde estaba el Fraile. Vi que el marido fue a buscarlo y yo tomé otro camino diferente al de él, quien ha de saber lo que le habrá hecho al caradura ese.

Después de eso fui a parar con un buldero que engañaba a la gente, era gordo como una morsa y sucio como un cerdo. Un día, una mujer pasó caminando frente a nosotros y el trató de engañarla como a las demás personas, pero la mujer sabía que solo se trataba de un estafador, entonces hizo un gesto de asco y le dijo que era un vago patético antes de irse. Cuando se fue el amo le gritó que dios la iba a castigar.
A la noche el buldero me llevó a la casa de la chica y me dijo que le iba a prender fuego, entonces encendió una antorcha que tenía guardada y se empezó a acercar a la casa.
Lancé un fuerte grito para poder despertar a la chica, entonces el buldero me salió a correr con la antorcha hasta que se tropezó, dándome tiempo suficiente para escapar.
A lo lejos vi como el marido de la muchacha salió de la casa con un machete, entonces decidí irme ya que no necesitaba quedarme para saber que es lo que iba a pasar con el buldero.

El siguiente amo que tuve fue un pintor, tenia una mirada tan fría y tenebrosa que pensé que podía ver a través de mí.
Todo iba bien hasta que cierto día una hermosa mujer con cabellos de oro le pidió que le hiciera un retrato. El pintor quedó en silencio como por unos 5 segundos, apreciando la belleza de la joven, luego le dijo que iba a ir a su casa pintarle el retrato. La mujer le dijo que sí y a la tarde fuimos a su casa. El pintor me dijo que me quede afuera y que no entre.
Pasé un rato mirando el cielo hasta que escuché que se cayó una silla y que la mujer tiró un grito por la mitad, asi que entré para ver qué pasó y el pintor la estaba atajando con una mano y le desprendía el vestido con la otra, entonces le quise tumbar pero me vio y me pateó, venía para pegarme pero la mujer le pego con una sartén por la nuca desde atrás y este se desmayó, después la mujer llamó a los guardias y yo me fui corriendo del lugar.


AUTOR: Marcelo Maldonado
Instituto Privado General San Martín
5° II - C.O.S.
Formosa, 2015

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